Cierra los ojos... y se pone a pensar en todos ellos... Cada uno con sus virtudes, con sus defectos... con aquellas cualidades que empezaron a hacer que volviese a sonreír; pero al fin y al cabo todo acaba siendo un espejismo... y aunque no fuese un espejismo y el sentimiento se consolidase... sucedía en unas circunstancias que no eran las propicias como para seguir adelante...
Siempre la misma conclusión tras horas de reflexión... Nunca hará feliz a nadie, nunca nadie aguantará su carácter; su forma de ser la incita a aumentar el grado de exigencia hacia los demás y así uno y otro... hasta que no le quede a nadie a quien aferrarse y la soledad vuelva a ser su única compañía.
De sueño en sueño va marchitándose su ilusión que reaparece fugazmente y desaparece para dejar ese sabor amargo del haber perdido algo que merecía la pena... pero que no era para ella.
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