lunes, 22 de agosto de 2011

Yo solo quiero...

"Yo solo quiero volver a las entrañas de mi madre; a nadar sumergida flotando en una paz infinita. En una duermevela blanca de un cuerpo y dos corazones, abrazada por un cordón; caliente, protegida, acurrucada... Indefensa, pero invulnerable...


Sería necesario... Sería un sueño muy bonito que todos por un breve instante , por un leve parpadeo de tiempo, regresásemos a las entrañas de nuestras madres para recuperar un poquito de la pureza que hemos perdido por el camino"

miércoles, 17 de agosto de 2011

Anhelando caricias

Lo peor de olvidar es querer olvidar, porque es cuando más recuerdas...

Desea sentirse eufórica para que se desvanezcan todos sus problemas. 

Dónde quedaron aquellos abrazos cálidos... que calentaban sus brazos; esos brazos que siente helados, como todo su cuerpo. Y entre llantos y sollozos solo le queda hundirse bajo un chorro de agua tibia, que sosiega su frialdad y no le hace pensar en su triste soledad...


Anhelando caricias...  despuntando la luz del día.

viernes, 12 de agosto de 2011

Cansada de besar ranas

Tumbada en la cama, acariciaba su dulce piel aún húmeda después de haberse duchado. Buscaba en cada poro despertar un escalofrío que le estremeciese como antaño, que pulsara aquél botón que haría arder todo su cuerpo.
La suavidad de su pelo evocaba aquellas caricias tiernas recibidas por unas manos que, además de querer tocar cada centímetro de su majestuoso y delicado cuerpo, eran movidas por un corazón que latía con intensidad, intentando salir del cuerpo de su dueño para irse con ella.

De repente abrió los ojos, cesaron las caricias y comenzó a suspirar. De sentir fervor a anhelar lo perdido, de deseos carnales a rememorar recuerdos que estaban ya casi en el olvido.

Pensó en tantos besos malgastados, en las diferentes caras que le había puesto a su príncipe... Y ninguno era para ella...

No era merecedora de volver a sentir lo que sintió con una nueva persona?
Ningún hombre se fijaría en ella, y pasaría sola toda su vida, sin que nadie reparase en su efímera existencia. 

Le atormentaba pensar en la soledad... para no hundirse demasiado, pasaba el dedo índice por sus labios recordando aquellos besos cálidos, que no solo se sienten en los labios, si no también en el corazón.

Sabía que había buscado, no lo suficiente, pero tenía la certeza de querer dar y recibir aquel sentimiento algo olvidado llamado amor.

Se sintió cansada, cansada de besar ranas y ver que éstas no cambian... Empezó a plantearse la posibilidad de que fuese ella el problema...

Pero... qué parte de ella era el problema?
Su físico? a ella misma no se gustaba, pero había aceptado su constitución tal y como era.
Su mentalidad? Demasiado niña a veces e ingenua.
Su bipolaridad? La capacidad de hacer una montaña de un granito de arena y al poco tiempo hacer como si nada, enloquecerían a cualquiera...

Y cerró los ojos, intentando dormir y olvidar lo pensado, reseteando su mente para, a la mañana siguiente, volver a despertar tan risueña como la gente la conocía. 

Aunque ella sabía que en su interior, seguían las dudas, volvían los recuerdos y aumentaba la ansiedad con el paso de los días, al sentirse tan sola... tan vacía.


domingo, 7 de agosto de 2011

Nubes rosadas

De repente algo llamó su atención cuando miró hacia el balcón, salió fuera y contempló aquellas maravillosas vistas... Un cielo de color azul pálido, con nubes rosadas que parecían de algodón daban comienzo a otra noche que se presentaba cálida; y a pesar de que sabía que lo único que le acompañaban eran sombras, su mente le decía que entre tanta soledad y problemas, aún era posible tener esperanza.

Una lágrima recorrió su mejilla, aún sin saber si era de tristeza... o quizá de alegría.

viernes, 5 de agosto de 2011

Hoy no es su día

Y volvió a asomarse a su pequeño balcón, donde el cielo le mostraba la misma imagen que ella imaginaba de su cerebro; un cielo nublado que no dejaba vislumbrar siquiera la silueta de un sol que hacía tiempo andaba escondido... Inclinaba su cuerpo en el filo de la barandilla, apoyando su cadera en ella para intentar observar mejor aquel cielo en busca de algún atisbo de luz; pero todo intento era en vano.

Se irguió, contemplando la multitud de edificios que se levantaban a su alrededor; imaginando aquel, su pueblo, como una pequeña colmena donde habitan seres que poco valor tienen pero que juntos forman la sociedad, creyentes de que un grupo de seres unidos ante un mismo ideal son capaces de lograr algo.

Y extrapolando aquella información obtenida de la vista de su balcón, volvió a llegar a la misma conclusión de que en su mente aún existían brumas que impedían ver con claridad algo o alguien que le hiciese volver a sonreír, a sentirse feliz y a sentirse en paz...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Encandilada...


Acababa de volver de aquella pequeña ciudad y su pueblo natal se le hizo completamente desconocido. Sus ojos ya no admiraban la luminosidad de la iglesia de San Baudilio en horas nocturnas, por donde siempre le había gustado pasear. 

Andaba por su pueblo perdida, sin reconocer a aquella gente a la que cada día había visto durante tanto tiempo; y a sí misma se preguntaba: ¿Cómo pueden ser felices si no conocen la auténtica felicidad?
 
Para ella, aquel ya no era su pueblo, aquella no era una vida feliz; pues al igual que sus ojos no admiraban su preciada iglesia, su mente no reconocía aquellas calles como su barrio y su cuerpo no deseaba estar presente en aquel lugar…

Solo sabía que estaba atada por unas cadenas invisibles, que solo su mente podía volar y regresar a tan preciado paraje, que había sentido suyo durante una escasa semana.

Y ahora solo le aterra el pensar cómo sobrevivirá a esa metrópoli que ahora cree desconocer, cómo podrá fingir una felicidad completa en un lugar que no es aquél del que ella se enamoró. Cómo… Cómo… Cómo vivir sin estar en ella... Si le ha robado el corazón.