Tumbada en la cama, acariciaba su dulce piel aún húmeda después de haberse duchado. Buscaba en cada poro despertar un escalofrío que le estremeciese como antaño, que pulsara aquél botón que haría arder todo su cuerpo.
La suavidad de su pelo evocaba aquellas caricias tiernas recibidas por unas manos que, además de querer tocar cada centímetro de su majestuoso y delicado cuerpo, eran movidas por un corazón que latía con intensidad, intentando salir del cuerpo de su dueño para irse con ella.
De repente abrió los ojos, cesaron las caricias y comenzó a suspirar. De sentir fervor a anhelar lo perdido, de deseos carnales a rememorar recuerdos que estaban ya casi en el olvido.
Pensó en tantos besos malgastados, en las diferentes caras que le había puesto a su príncipe... Y ninguno era para ella...
No era merecedora de volver a sentir lo que sintió con una nueva persona?
Ningún hombre se fijaría en ella, y pasaría sola toda su vida, sin que nadie reparase en su efímera existencia.
Le atormentaba pensar en la soledad... para no hundirse demasiado, pasaba el dedo índice por sus labios recordando aquellos besos cálidos, que no solo se sienten en los labios, si no también en el corazón.
Sabía que había buscado, no lo suficiente, pero tenía la certeza de querer dar y recibir aquel sentimiento algo olvidado llamado amor.
Se sintió cansada, cansada de besar ranas y ver que éstas no cambian... Empezó a plantearse la posibilidad de que fuese ella el problema...
Pero... qué parte de ella era el problema?
Su físico? a ella misma no se gustaba, pero había aceptado su constitución tal y como era.
Su mentalidad? Demasiado niña a veces e ingenua.
Su bipolaridad? La capacidad de hacer una montaña de un granito de arena y al poco tiempo hacer como si nada, enloquecerían a cualquiera...
Y cerró los ojos, intentando dormir y olvidar lo pensado, reseteando su mente para, a la mañana siguiente, volver a despertar tan risueña como la gente la conocía.
Aunque ella sabía que en su interior, seguían las dudas, volvían los recuerdos y aumentaba la ansiedad con el paso de los días, al sentirse tan sola... tan vacía.
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