Deambulaba por una zona apartada de un parque, se tumbó sobre el húmedo césped y mirando a un cielo falto de estrellas con las que soñar se puso a pensar hacia donde se dirigía su vida...
Febrero... cómo pasa el tiempo. Sonrió con desgana, cada 30 días decía la misma frase pero con distinto mes. A falta de estrellas, el oscuro manto del cielo le bastó para empezar a idealizar un futuro perfecto... Posteriormente sacudió su cabeza e imaginó un futuro más factible, el cual no le desagradó, incluso sería feliz con lo poco que se propuso.
Decidida, se levantó concluyendo que ya había soñado lo suficiente, y tarareando I want to break free volvió a casa sin motivo alguno por el cual ser feliz, pero con esa sensación de alivio que la dejaba estar tranquila.
En su interior sabía que por más veces que se preocupase o que intentase realizar un gran cambio, no todo dependía de ella, no podía intentar manejar su vida al 100%, a su antojo. Pero algo en su mente hacía que sonriera, a pesar de ver el devenir de un futuro oscuro, conseguía traspasar las brumas y ver una luz al final del todo.
Ahora no... pero seguro que tarde o temprano.. SI!
Al llegar a su casa le invadió una sensación de confortabilidad, sus padres cenaban y hablaban sobre el transcurso del día, se sentó a su lado y comenzó a conversar con su madre; el padre le dio un beso en la frente y se acostó.
Llegó a su habitación y encontró una caja de galletas de canela (sus preferidas) con una nota que decía "No te acuestes tarde y cena algo. Papío".
Aquel día... sin nada en especial había sido perfecto. Daba igual la oscuridad con la que se plantease su futuro, habían luces que siempre estarían ahí para hacerla brillar ^^.