sábado, 7 de mayo de 2022

Se te atraganta...

Intentando masticar los pequeños momentos que nos da la vida; recordando una noche de verano teniendo una conversación banal y sin importancia; pero feliz y sin preocupaciones ante el paso del tiempo...

A veces... A veces cuesta digerir la vida; y se te atraganta, el no entender, el intentar saber por qué y no obtener respuesta, el olvidar el querer y asumir el deber. Y ahí se te atraganta la vida.

Se te bloquea el pensamiento, la razón y hasta el alma.

Y no te sirve mirar tu cara envejecida, ver tu cuerpo desnudo con el máximo esplendor de la adultez, no te sirve, no te llena...

Y por mucho que quieras escupirle, ella pasa... sin pausa, aunque ello conlleve tu asfixia.


Seamos positivos, tras atragantare... cogerás aire, mirarás al sol del mediodía y sabrás que la digeriste y... que la disfrutaste? esperemos que sea así...



A veces, a veces la muerte se presenta por la mente de manera amiga.

sábado, 5 de julio de 2014

Ajustándose la coraza

Por fin lo entendió...

Tras tanto tiempo absorta en su torre, rodeada de fantasmas y temores que le impedían llevar a cabo ninguna decisión; mantenía la esperanza de su libertad con la llegada de alguien a lomos de un rocinante, que la sacase de aquel enclaustre perpetuo y le enseñase un mundo colorido e iluminado, lejos de todo aquello que se le  hacía monótono y tedioso, aquello que para ella era su vida.

Y apareció... Dispuesto a darlo todo por ella, a hacer que el día fuera noche y la noche se tornase día, que el agua ardiese e incluso a conjurar un hechizo con tal de que las estrellas formasen su nombre; sólo por el simple hecho de que la princesa sonriera.

La llevaba siempre entre sus brazos, para que nunca le faltase la calidez, la euforia, la magia que ella tanto había anhelado.

Pero no le bastó... Cuando no tenía, maldecía su desdicha; y cuando conseguía, era insuficiente...

Presa de su descontento empuñó la espada de su amado y le pidió que se apartase, pues estaba dispuesta a irse, sin saber si volvería; pero segura de que el viaje que emprendería debía hacerlo sola.

Lo despojó de sus vestiduras, le quitó toda la seguridad externa de la que pudiera estar provisto. Fijó el yelmo a su cabeza y los ojos de su hombre buscaban una respuesta a tal acto, pero ella ya lo había decidido y la racionalidad había desaparecido por completo; se iría sola, sin él.

Atrás dejaba la felicidad encontrada, con cada paso que daba sabía que se separaba más de su rutina, de sus pensamientos respecto a la vida, y del hombre que fue el motivo de sus sonrisas...

Le abandonó, sin mirar atrás, pensando sólo en único propósito de mejorar ella como persona, para algún día poder disfrutar de sí misma y de quien la acompañase.

No esperaba que la esperase, no quería que la quisiese, pero sabía que permanecería en sus recuerdos más de lo necesario y menos de lo deseado...

Decidió adentrarse en el bosque, en su propia búsqueda. Sacó a relucir todos sus miedos, aquellos que la envolvían, decidida a purgar su propia mente para sanarse lo máximo que pudiera.

Y así, andando hacia lo desconocido, cogió a su primer miedo, la soledad; le dio la mano y empezaron a caminar. Miró a su derecha, y sonriendo a la inseguridad le tendió su otra mano para sustentarse en los dos primeros cambios que debía iniciar para poder prosperar.

Camino... La ciudad.

miércoles, 9 de abril de 2014

En un remanso de paz infinita

Y ahí se encontraba, de nuevo debatiendo entre lo que quería y lo que necesitaba.

Permanece tranquila y sonriente viendo como el tiempo pasa sin que nada la altere, pues el remanso de paz infinita en el que se halla sumergida es inalterable por cualquier sombra del pasado.

Late lentamente su corazón; sus párpados cansados se mantienen cerrados hasta que resuene en su mente una voz que la despierte; mientras, sigue esperando a que llegue el momento de levantarse y volver a caminar.



A lo largo del camino se debe descansar, pues tras tanto tiempo sin un respiro debes valorar los daños que te han causado y los cometidos, para que no vuelvan a pasar.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Ni los muros de un castillo son suficiente protección

"Cambia como persona, porque como sigas así vas a estar sola toda tu vida, nadie te va a querer y sólo tendrás los amigos que puedas pagarte"...

Ella no supo qué contestarle... Su padre la miraba con rabia, con decepción "me he quitado cosas a mí para dártelas a ti y da vergüenza haber criado a una hija como tú".

Frase tras frase clavándose en su mente y en su corazón; cada parte de ella se sentía sucia, indigna. Cada segundo más hundida y más marchita cuanto más lo pensaba.

En el trabajo decían sonriendo que sus ojos aún brillaban tras 2 semanas trabajando por la ilusión; lo que ellos no sabían es que sus ojos vidriosos no se iluminaban por la ilusión, sino por la libertad perdida. Por el tedio de aguantar día tras día y ver como le invadía la monotonía; por notar su vida vacía, sin un aliciente que la sustentara y distrajera de tanto pensamiento negativo que asediaba su felicidad.

El tiempo se escapa entre sus dedos y lo ve pasar sin poder cogerlo...

Haga lo que haga, no deja de sentirse inútil, se mira las manos y cada día nota como la edad hace mella. Sólo quiere llorar, pero sus lágrimas se convierten en humo, no sabe qué sentir, no sabe qué o cómo pensar... Aún no puede digerir los sentimientos que a veces no la dejan ni respirar.

Y sintiéndose un cuerpo pesado, sin fuerza ni vitalidad, se acurruca entre las mantas buscando un atisbo de calidez, que le permita obtener un poco de paz y sosiego; mientras su mente sigue borbotando pensamientos hirientes sobre sí misma y la perturban cada vez más.


Duerme princesa y sueña con otro lugar... Imagina que tus lágrimas húmedas son el rocío de la mañana al despertar; evádete de tu propia mente y convierte esos malos pensamientos en el agua que baja de la cascada y se convierte en silencio y tranquilidad; respira profundamente y siente el aroma de la vegetación salvaje y la naturaleza que te rodea. Busca un nuevo lugar donde perderte y que ni siquiera tú te puedas encontrar.

martes, 25 de diciembre de 2012

Hilando en Navidad



Y cada vez se le hace más pesado el ver a otra gente disfrutar de la compañía de un ser querido. Odia cuando las parejas forman círculos con sus naricillas... Esas miradas de falso eterno amor que se emboban y hacen creer que no existe nada a su alrededor...

No puede existir ese amor, ese cariño y esa pasión hacia otra persona... Y si existe... Por qué ella no es merecedora de tal dicha?

Se clavó un alfiler, pero no sangró. La herida era tan superficial que no llegó a la capa profunda de su dermis. Continuó hilando y día tras día se iba haciendo pequeñas punzadas en su dedo y éste nunca sangró; y con el paso del tiempo pudo ver cómo, a modo de protección, se le había creado una dura capa que le hacía inmune a los pinchazos y de esa manera empezó a insensibilizarse y continuó hilando, sola en su habitación.

martes, 18 de diciembre de 2012

Gollum


Controla... Despacio... Uno... Dos...

Su corazón se revoluciona al recordar su pasado, le es difícil no volver su vista atrás y sentir añoranza ya que sabe que pasará el tiempo y seguirá sin estar preparada.

Brotan nuevamente suspiros y anhelos y con ellos gotas de esperanza que se van perdiendo por sus entristecidos ojos y resbalan por sus mejillas.

No quiere hablar, no quiere escuchar, no quiere formar parte del mundo de la racionalidad, sólo sabe que la ilusión y los sueños que guarda en su interior se están comenzando a pudrir... Ya no hay nada ni nadie que consiga hacerla feliz y que sea capaz de revivirla.


Hipócrita... Ha conocido, ha gustado e incluso "enamorado" y ninguno era de su agrado.  Inconsciente de su soledad autoimpuesta sigue sin conformarse, sigue sollozando y hundiéndose sin saber que ella es quien debe tenderse la propia mano para salir del pozo que la está amargando.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Amarga soledad...

De nuevo volvió a su castillo... tanto tiempo sin estar ahí encerrada y volvió a sus aposentos. Aquél lúgubre lugar que un día vio soleado incluso... 

Había dado cuanto tenía, se había arrastrado y había suplicado atención, cariño, amor... cosas que no suelen pedirse puesto que ha de salir de la otra persona. Y qué tuvo a cambio? Indiferencia, soledad y contestaciones que lo único que hacían era que mermase su felicidad...

Para qué entregar el corazón a alguien que no se sabe si se lo merece... Algo tan frágil, tan fácilmente destructible... Algo que nunca se debe entregar...

La felicidad es efímera, pero el sufrimiento posterior a la pérdida de esa felicidad se hace cada vez más pesado y más difícil de superar... 

No siempre se aprende de los errores cometidos, a veces el muro que se le presenta delante es blando y los golpes recibidos son más leves que la recompensa obtenida... pero al fin y al cabo, no deja de ser un muro infranqueable que acaba por minar toda moral y esperanza de victoria.

Sin más, la princesa de vuelta a su castillo volverá a hilar asomada a la ventana, a la espera de... aún no sabe el qué...