martes, 25 de diciembre de 2012

Hilando en Navidad



Y cada vez se le hace más pesado el ver a otra gente disfrutar de la compañía de un ser querido. Odia cuando las parejas forman círculos con sus naricillas... Esas miradas de falso eterno amor que se emboban y hacen creer que no existe nada a su alrededor...

No puede existir ese amor, ese cariño y esa pasión hacia otra persona... Y si existe... Por qué ella no es merecedora de tal dicha?

Se clavó un alfiler, pero no sangró. La herida era tan superficial que no llegó a la capa profunda de su dermis. Continuó hilando y día tras día se iba haciendo pequeñas punzadas en su dedo y éste nunca sangró; y con el paso del tiempo pudo ver cómo, a modo de protección, se le había creado una dura capa que le hacía inmune a los pinchazos y de esa manera empezó a insensibilizarse y continuó hilando, sola en su habitación.

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