"Cambia como persona, porque como sigas así vas a estar
sola toda tu vida, nadie te va a querer y sólo tendrás los amigos que puedas
pagarte"...
Ella no supo qué contestarle... Su padre la miraba con
rabia, con decepción "me he quitado cosas a mí para dártelas a ti y da
vergüenza haber criado a una hija como tú".
Frase tras frase clavándose en su mente y en su corazón;
cada parte de ella se sentía sucia, indigna. Cada segundo más hundida y más
marchita cuanto más lo pensaba.
En el trabajo decían sonriendo que sus ojos aún brillaban
tras 2 semanas trabajando por la ilusión; lo que ellos no sabían es que sus
ojos vidriosos no se iluminaban por la ilusión, sino por la libertad perdida.
Por el tedio de aguantar día tras día y ver como le invadía la monotonía; por
notar su vida vacía, sin un aliciente que la sustentara y distrajera de tanto
pensamiento negativo que asediaba su felicidad.
El tiempo se escapa entre sus dedos y lo ve pasar sin poder
cogerlo...
Haga lo que haga, no deja de sentirse inútil, se mira las
manos y cada día nota como la edad hace mella. Sólo quiere llorar, pero sus
lágrimas se convierten en humo, no sabe qué sentir, no sabe qué o cómo
pensar... Aún no puede digerir los sentimientos que a veces no la dejan ni
respirar.
Y sintiéndose un cuerpo pesado, sin fuerza ni vitalidad, se
acurruca entre las mantas buscando un atisbo de calidez, que le permita obtener
un poco de paz y sosiego; mientras su mente sigue borbotando pensamientos hirientes
sobre sí misma y la perturban cada vez más.
Duerme princesa y sueña con otro lugar... Imagina que tus
lágrimas húmedas son el rocío de la mañana al despertar; evádete de tu propia
mente y convierte esos malos pensamientos en el agua que baja de la cascada y
se convierte en silencio y tranquilidad; respira profundamente y siente el
aroma de la vegetación salvaje y la naturaleza que te rodea. Busca un nuevo
lugar donde perderte y que ni siquiera tú te puedas encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario