domingo, 8 de enero de 2012

Cuando todo parece perfecto

Ella se encontraba sentada con la cabeza de su amado en su regazo; con suavidad, acariciaba su pelo mientras él dormía plácidamente.

Todo era perfecto, parecía que no existiese el tiempo.

Pasó su mano izquierda sobre su pecho para sentir aquél corazón caliente que daba vida a aquella persona que ella veía tan fuerte y en ese momento estaba tan indefensa; reposando en total armonía y tranquilidad.
Decidió tumbarse a su lado y posar su cabeza sobre el pecho de su amado para quedarse dormida sintiendo los latidos de su corazón.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, abrió lentamente los ojos y vio como aquél chico la observaba a la vez que acariciaba su pelo y la contemplaba con los ojos brillantes.
Sus sonrisas eran envidiables, pues ambos eran felices teniendo ese momento de paz el uno con el otro. No necesitaban nada más, no pedían nada más. Sólo esas pequeñas caricias y sus miradas eran suficiente para hacer de ese momento, otro momento perfecto que recordar.

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