Desea sentirse eufórica para que se desvanezcan todos sus problemas.
Dónde quedaron aquellos abrazos cálidos... que calentaban sus brazos; esos brazos que siente helados, como todo su cuerpo. Y entre llantos y sollozos solo le queda hundirse bajo un chorro de agua tibia, que sosiega su frialdad y no le hace pensar en su triste soledad...
Anhelando caricias... despuntando la luz del día.
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