Cómo iba a pensar ella que el volver a sentir iba a ser desgarrador?...
Cuando todo parecía de color de rosa rebosaba tal felicidad que creía que iba a explotar.
Y ahora vuelve a ser la soledad su mayor compañía; sollozando en la oscuridad de su habitación, maldiciéndose por haberse prometido que no volvería a enamorarse, que no volvería a sentir... pero sobretodo, que nadie volvería a hacerle daño.
Y aquél dolor volvió. El sentir que se le escapaba algo que quería que fuese suyo, algo que cuando sentía cerca le reconfortaba y la llenaba de vitalidad; mas en estos momentos solo puede sentir que su cuerpo y su mente se han vuelto inertes.
Tantas dudas pasan por su cabeza... Dudas creadas por ella misma, sin sentido, sin motivo, pero dudas persistentes que hacen que cualquier decisión que lleve a cabo pueda convertirse en un suplicio a la hora de asumir las consecuencias.
Su racionalidad intenta lidiar con sus sentimientos pero al fin y al cabo, ninguno gana la batalla... Y cada vez son más los motivos para sentir, cada vez son más los motivos para temer y cada vez es más consciente de que si no se decanta por un bando el final será trágico.
Y así, esperando temerosa un desenlace que continúa en una incógnita, pretende soñar una realidad ficticia en la que los prejuicios no existen, ni el temor; pues en sus sueños solo pueden mandar los sentimientos y allí es donde se albergan sus mejores momentos jamás vividos por culpa del miedo.
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