Un recuerdo pasó efímero por su mente; un momento cualquiera, en un lugar común, un café un poco aguado para su gusto... pero ante ella, una silueta que le hacía esbozar una sonrisa.
Una mirada inocente, una voz que le habla y le ayuda cuando ella lo necesita. El oír una risa sincera y franca, una tras otra y de manera ascendente, de modo que no se escuchen las voces de su alrededor; solo las miradas cómplices y las risas, pues lo demás está silenciado.
El sólo recuerdo de esa persona le hace ver que con palabras es difícil expresar lo que siente: cariño, admiración, ternura, devoción, entre otros. Pero internamente siente como si su mente fuera un jardín y de repente todo empezase a florecer, la alegría la invade por completo.
Vuelve a sonreír recordando aquella cómica circunstancia sin sentido, pero que a la vez, son un cúmulo de esas circunstancias las que en más de una ocasión han dado sentido a su vida.
Y tras estar un periodo de tiempo sin verse, corto eso si, vuelven a encontrarse y a disfrutar de esos momentos repletos de incongruencias y de conversaciones entorno a lo absurdo sin dejar de reír.
Su único pensamiento ahora es "Que no se acaben estos momentos con personas como ella, porqué por ellas merece la pena sonreír".
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