A lo largo de su vida dejó de oírlas, aquellas voces que le dictaban el comportamiento a seguir, los actos que debía realizar; con el paso del tiempo quedaron sepultadas tras su propia voz que día a día se alzaba y retumbaba en sí misma con más fuerza.
Pero su voz muchas veces no era más que un soliloquio que la hacía recapacitar y le creaba una falsa seguridad sobre sus pensamientos, pues no sabía hasta dónde llegaba la credibilidad en ella misma.
Pasaron tantas voces a lo largo del tiempo... Voces de ayuda, de consolación, monólogos de conocidos relatando hechos pasados que esperaban que le sirvieran a ella para reflexionar y verse reflejada en ellos, pero pasaron efímeros por sus oídos, pues de nada le valió lo que le dijeran, siempre pesaba su pensamiento propio más que el externo.
Aún recuerda el primer instante en el que aprendió a valorar una voz, no solo por su contenido, si no por su armonía, su vibración... El mensaje subyacente de todo el conjunto en sí... Y como resultado, el vello de punta, lágrimas en su ojos, o una sonrisa, según lo que consiguiera transmitirle aquella voz...
Ahora su mente indaga por internet buscando voces que le hagan volver a estremecerse; sonidos que la evadan de su realidad; voces que quizá nunca sean escuchadas, pero que transmitan la intensidad que casi nadie sabe reflejar...
Un pequeño placer de esta vida? Por el momento... Este es uno de los suyos.
Porque es el único momento en el que ella calla su propia voz interior para escuchar la de otros...
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