De repente algo llamó su atención cuando miró hacia el balcón, salió fuera y contempló aquellas maravillosas vistas... Un cielo de color azul pálido, con nubes rosadas que parecían de algodón daban comienzo a otra noche que se presentaba cálida; y a pesar de que sabía que lo único que le acompañaban eran sombras, su mente le decía que entre tanta soledad y problemas, aún era posible tener esperanza.
Una lágrima recorrió su mejilla, aún sin saber si era de tristeza... o quizá de alegría.
Esa es de alegría, clarísimamente! :-)
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