No puede evitar pensar que a todo el mundo que ve pasar por la calle le invade ese "espíritu navideño". Por qué a ella no? Por qué sigue viendo los mismos problemas decorados con guirnaldas? Cuando pase la navidad, esos problemas persistirán. No será más duro el golpe de volver a su triste vida cotidiana?
Su espíritu navideño se desvaneció hace un año... Deambula por la calle sin saber dónde ir, mira a la gente esperando contagiarse de sus sonrisas... Pero le es imposible sentir que alguien que es feliz pueda hacerla feliz a ella.
Vuelve a adentrarse en su pequeño habitáculo, esas 4 paredes que cada vez parecen estrecharse más entre ellas y que poco a poco la van acorralando hasta el día en que la dejen sin aire.
No debe hacerlo... Le enseñaron que siempre debía ser así.
Tras horas contemplando sonrisas e ilusiones, conversaciones entre amigos y parientes que se encuentran y planean con emoción cómo pasar noche buena o noche vieja, se da cuenta que su felicidad queda en nada cuando piensa en las fiestas que le esperan...
Y su único consuelo, es volver a llorar y a anhelar aquello que hace un año tenía, aquella ilusión perdida...
Nunca debe mostrar sus lágrimas a nadie, ya sea en su habitación, en su coche, o de vuelta a casa agazapando su cara para que nadie la observe...
Maldito sentimiento la soledad... Mira sus manos algo temblorosas, pues siente que pasa el tiempo, que aumenta su miedo y ve más factible la probabilidad de quedarse sola el resto de su vida.
Es capaz de soportar cualquier sentimiento impuesto, menos ese.
Y mirando fijamente sus ojos tornados verde turquesa, concluyó pensando que era alguien capaz de transmitir felicidad, pero que ella nunca la podría gozar.
De despertar con un día claro, a dormirse bajo una noche gris.
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